Entrevista a la Arquitecta Taei Kim(김태이)
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La Cámara de Empresario de Coreanos en la Argentina lanza esta serie de entrevistas realizadas a profesionales coreanas mujeres de la generación 1.5, quienes se destacan por su excelencia en sus respectivas especialidades. La entrevista hace hincapié en la razón por la que optó por la profesión liberal, las dificultades en el proceso, y en aconsejar, en lo pertienente, a los jóvenes coreanos. Esperamos que las sinceras palabras de la Arq. Alicia inspiren y aporten a los jóvenes de nuestra colectividad.
김태이 건축가/ Arquitecta Alicia Kim
1. ¿Nos darías una breve descripción de tu estudio actual?
Tengo un pequeño estudio de arquitectura. Hacemos proyecto, dirección, gestión y administración de obra.
2. ¿Nos podrías contar de tu vida personal? ¿A qué edad viniste y cuáles fueron tus estudios?
Nací en el año 1978 y llegamos a la Argentina en el año ‘82, tengo muchos recuerdos de la infancia, inclusive tengo recuerdos de Corea de cuando tenía tan solo un año y medio.
Tengo memoria absoluta para algunas cosas. No suelo ni tomar nota ni tener agendas; luego para los nombres soy un desastre(se ríe).
Fui muy buena alumna en la primaria, en la secundaria más o menos porque adolescí muy fuerte, con mucha intensidad. Terminé el secundario sin saber qué estudiar, me gustaban muchas cosas y tenía facilidad en el estudio; hice el CBC de abogacía. Me anoté en otras tantas carreras y a los 20 entré a la facultad de arquitectura. Viví todos mis 20’ estudiando y viviendo para la facultad, cosa que luego me arrepentí mucho: el no haber disfrutado la juventud. Terminé la facultad con promedio 7.23 sin aplazos, al día de hoy no conozco a nadie de arquitectura que haya superado ese promedio y sin aplazos.
Un esfuerzo sin sentido, en el ámbito laboral nadie anda mirando tu promedio. Cuento esto para describir un poco lo obsesiva que soy.
3. ¿Cuál fue tu primer trabajo?
Mi primer trabajo fue como a los 4 o 5 años(se ríe).
En los años ‘80 los niños acompañaban a los padres a los talleres y hacían "실밥 따" (cortar los hilos) o a los locales a "vigilar" mecheros o sentarse en la caja (caja "바").
No había presupuesto para niñeras o colegios bilingües, y una se entretenía y pasaba la tarde allí, luego de la escuela. Aprendí a coser a máquina a los 7 años y ¡les cosía la ropa a todas mis muñecas! Así que sé coser, tejer, cocinar y construir edificios(se ríe).
Tengo muchos recuerdos de ese verano que llegamos a la Argentina. Yo tenía 3 años y jugábamos en la vereda todos los niños y con los vecinos mayores que atardecían sentados en la puerta de sus casas, los argentinos estaban fascinados viendo a un coreano. Se respiraba aire de esperanza y progreso, se respiraba futuro en el país.
En los años 90 era muy común que los hijos de comerciantes fueran a los locales a ayudar. Yo terminé la secundaria y ya a los 17 años estaba de encargada en uno de los locales de Once. también iba a ferias a vender saldos, y si mal no recuerdo ¡he tenido puesto hasta en el Mercado Central!
Fui durante muchos años a la feria de Mar del Plata y me quedé en la ciudad a estudiar en la universidad, trabajé casi toda la carrera ahí.
Luego trabajé en un grupo de investigación en la Facultad, pero mi sueldo se lo quedaba la jefa del grupo de investigación. También trabajé 1 mes en un estudio serio de arquitectura. Luego volví a los 27 años a Buenos Aires, ya recibida, y entré a trabajar como Arquitecta al área de Infraestructura del Gobierno de la Ciudad. Era un área muy expeditiva, el mismo Arquitecto hacía el proyecto, la dirección, pliego de licitaciones, visita a obra y gestión a empresas. Ahí aprendí muchísimo sobre la vorágine de la disciplina, y aprendí también del trabajo Estatal. Estuve 3 años ahí, hasta que surgió mi primer encargo, el de construir un edificio a los 31 años. Ése fue el comienzo y ¡no paré!
Al día de hoy llevo como 89 proyectos encarados y 23 construidos. Estoy embarcada por primera vez en una inversión propia de construcción de local comercial y viviendas.
4. ¿Cómo empezaste a trabajar en la zona comercial de Flores?
Se dió naturalmente, mi familia y amigos trabajan en la zona y por ende, yo también.
5. Por qué pensaste en dedicarte en el área de construcción? ¿alguna vez dudaste en seguir con la remodelación de interiores?
Lo de diseño de interiores fue muy breve, tuve muy pocas obras de eso y sí muchas obras de construcción. Yo no elegí, el que vive en Argentina sabe que es muy raro el poder elegir, y sí aceptar lo que venga. Lo que primero vino fue la construcción en mi caso, la construcción y la gestión legal.
Construí mi primer edificio de 6 pisos a los 31 años, en el año 2010... Muy joven para encarar un proyecto así, con unos clientes de oro que confían en mí hasta el día de hoy. Fui muy afortunada.
6. ¿Y cuáles fueron las dificultades y desafíos que tuviste que enfrentar?
Cualquier persona que vive en este país sabe de eso, no valdría ni la pena enumerarlas ni contar los suplicios comerciales y burocráticos. En este país se sabe que rayamos la estupefacción y fantasía en el ejercicio cotidiano. Algún trabajo fácil y ejecutivo resultaría surreal.
Acá en la argentina, hoy podés diseñar un edificio y en cualquier momento pueden cambiar las leyes y los códigos, y vos vas detrás cambiando tu proyecto cada 2 meses. La verdad que hay un maltrato institucional ya instalado que dificulta enormemente el ejercicio profesional.
7. ¿Cuáles fueron las metas y las aspiraciones?
Creo que si una persona tiene metas y aspiraciones es porque no vive en la Argentina. Vivimos el día a día lo mejor posible dado el contexto de absoluto desconcierto que se vive en todo ámbito laboral, personal, y aspiracional.
Y ahora que lo pienso, nunca tuve ni metas ni aspiraciones, todo consistió en cumplir con las expectativas del día a día. Y correr, con esa sensación de que a todo se llega tarde.
8. ¿Tenés algún plan para el futuro?
No, ninguno, No suelo planear ni proyectar a futuro. Creo que el que vive en Argentina, en general, no tiene planes. Estamos entrenados en la sorpresa del imprevisto y la rápida adaptación. Más que planes, yo tengo expectativas.
9. ¿Cómo te sentiste en relacionarte y trabajar con la comunidad coreana?
Tratar y trabajar con la comunidad coreana es igual que trabajar con cualquier otra colectividad. Un cliente en la construcción tiene las mismas aspiraciones sea cual fuere su identidad cultural.
Hilando más fino, puede ser que un cliente coreano venga con el chip de la construcción en Corea y se encuentra con una Argentina con otra tecnología y metodología constructiva.
La tecnología constructiva es cultural. Los países anglosajones como EEUU, Canadá y Australia construyen con steel frame o trama de madera, los descendientes de europeos hispanos con hormigón armado y ladrillo, y los coreanos y chinos con estructura de acero y prefabricado. Ningún sistema constructivo es mejor o peor, todo sistema tiene sus tiempos.
Creo que es importante entender esto, porque sino se sufre durante un proceso de construcción. Que un cliente quiera aplicar los tiempos de un sistema constructivo determinado en otro espacio resulta imposible.
Que en corea se construya un edificio en 6 meses y aquí tarde más de 2 años resulta incomprensible para muchos, pero repito, se debe a un sistema constructivo diferente, en el cual cada uno tiene sus tiempo. Argentina: hormigón armado y ladrillos; Corea: acero y prefabricados.
10. ¿Qué consejo les darías a los jóvenes y adolescentes coreanos?
Esfuerzo y tenacidad.
A los jóvenes les daría consejos tan trillados pero sumamente útiles como: "apretá bien fuerte los dientes y seguí"; o "el angelito de la inspiración va a llegar, pero con vos sentado dibujando o laburando fuerte."
Que el dinero tiene que ser una consecuencia, no una meta. Que se tomen el tiempo de buscar una ocupación que realmente les guste, para así no volver a trabajar nunca más.
Para mí, la arquitectura es una obsesión, pienso en ella 24/7, y no considero que esté trabajando 24/7.
Yo he fallado muchísimas veces dando mi mayor esfuerzo; a veces no puedo dormir pensando que una construcción se puede caer. Por eso en la Arquitectura, en la burocracia y en el papel, todo es posible, pero en la construcción hay que tener sangre fría y darlo todo, todo el tiempo.
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